
Solidaridad.
Hace falta, y mucha.
Nos hablan de solidaridad entre los jóvenes, nosotros, las futuras generaciones hemos de crecer y contruir un mundo solidario en el que el uno ayude al otro sin esperar nada a cambio, en el que juntos, cooperando, lleguemos a conseguir un mundo mejor, sin embargo, día a día, nos dicen todo lo contrario.Todos vemos como los políticos, en vez de colaborar entre ellos, se echan piedras unos a otros, como las multinacionales se aprovechan de las desventajas de los países más desfavorecidos para reducir costes y aumentar ganancias, sin tener en cuenta a los trabajadores, mientras en sus anuncios publicitarios nos ponen a dos jóvenes compartiendo su ''maravilloso'' producto...
Entonces,¿existe la solidaridad? Sí, claro que existe, todos hemos visto estos días como la ayuda a los terremotos de Haití y de Chile ha sido inmediata, el mundo entero se ha volcado para ayudar a los afectados por estas catástrofes naturales, pero ¿ es suficiente? ¿ Basta con ser solidario en un momento puntual ? Desde mi punto de vista los medios de comunicación han ejercido un papel fundamental a la hora de la respuesta, y me parece algo maravilloso todo lo que se haya hecho por las personas afectadas, aquí en Valdepeñas, por ejemplo se hizo una gala solidaria hecha por gente jóven, una bizcochada y numerosas asociaciones recogieron dinero para las víctimas.Una vez más hemos demostrado al mundo que podemos hacer mucho.
Hoy en día son numerosas las asociaciones que promueven la solidaridad. El voluntariado con personas mayores es alguna de ellas, y no se exige mucho, solo compañía...tenemos tanto que aportarles a ellos, como ellos a nosotros, y el ‘’esfuerzo’’ de sacar un poco de tiempo para estar con ellos, se ve gratamente compensado en cuanto establecemos un vínculo con ellos, y no se tarda mucho. Salir a pasear, hablar, jugar a las cartas, escuchar sus historias, sus opiniones, su experiencia…Y no hacerlo por pensar, pobrecitos, están solos…sino por compartir con ellos sus últimos años de vida y hacerles ver que tienen mucho, muchísimo que aportar todavía al mundo.
Otro de los grupos en los que la solidaridad está extendida es en el trabajo con personas discapacitadas, tanto física, como psíquicamente. No os diré nada si conocéis a alguna persona con algún tipo de discapacidad psíquica, pues conoceréis el cariño, las ganas de vivir y la fuerza que nos transmiten con esos abrazos y besos espontáneos que nos dan.
Mi tío tiene discapacidad mental, y estar con él es una de las cosas que me da coraje para vivir, apenas y se comunica con unas palabras inventadas, pero no le hacen falta palabras para expresar su alegría cuando está con nosotros.El otro día esperando en la peluquería, había una chica con discapacidad, y antes de irse, a todos nos dio un beso, simplemente expresándonos que estaba feliz, sin esperar nada, compartió con todos esa pequeña felicidad momentánea, ¿por qué nosotros no hacemos lo mismo?
La palabra solidaridad no conoce fronteras, y podemos extender nuestra solidaridad a otros países, Uganda, Etiopía, Somalia…No confundir solidaridad con caridad, siglos de caridad no han servido para nada, ¿de qué sirve dar dinero a un pueblo una vez sino para lavar nuestra consciencia? Con esto no estoy menospreciando para nada ninguna de las ayudas que se hacen a los diferentes países, nada más lejos de mi intención, es más, cada pequeña ayuda es un aliento de esperanza para aquellos que no tienen nada pero,
¿ no sería mejor enseñarles como producir leche, cómo tratar a los animales enfermos, como depurar el agua , como producir sus alimentos, que darles una tostadora, una televisión ,un plato de comida? Lo último solo soluciona el problema de forma momentánea, pero hasta que los pueblos más desfavorecidos, con nuestra ayuda, consigan volverse independientes, toda ayuda es poca.
Las actuaciones solidarias también son numerosas en estos países, aunque la mayoría de edad es indispensable para poder viajar con asociaciones a colaborar, es algo que creo nadie debería quitarse de su cabeza, al menos ir una vez para que, con nuestros propios ojos, podamos ver como vive la gente allí y concienciarnos, porque creo que por mucho que oigamos, por mucho que veamos imágenes en televisión, jamás llegaremos a hacernos la más mínima idea de cómo lo pasa la gente que no tiene asegurado un plato en la mesa, jóvenes cuyo único futuro es el presente que conocen, gente que duerme en la calle…
Pero no hace falta irse muy lejos para poder ser solidarios, salid a la calle, en vuestra ciudad, vuestro pueblo, seguro que conocéis a alguien a quién no le vendría mal un poquito de ayuda por parte de los vecinos, para rehacer su vida, para formarse, para encontrar trabajo…
Y ni siquiera eso, no tenemos que salir de casa para ser solidarios, podemos ser solidarios con nuestros amigos, con nuestros compañeros de clase, ayudándoles en aquello en lo que tengan dificultad esperando de ellos solo amistad.
Ya no nos vale la excusa de quiero ser solidario, pero no sé como, moviéndose un poquito uno encuentra miles de cosas que hacer por los demás.
Creo que es necesaria una poquita más de solidaridad por parte de todos, no nos supone un esfuerzo muy grande, es un granito de arena que aportamos cada uno, para formar una gran montaña, una montaña de ilusión para aquellos a los que las circunstancias de la vida no les han sido favorables y, por lo menos para mí, la sonrisa de un anciano, la risa de un niño, la mirada de felicidad de una persona, vale muchísimo más que todo lo que haya hecho falta para conseguirlo. Os animo a serlo.
Es nuestra responsabilidad ser solidarios,
Un saludo,
Manuel
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